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martes, 2 de octubre de 2018

PARTE DE SINIESTRO


El ladrón entró por la ventana abierta del salón cuando no había nadie en casa, y sólo se llevó cuatro chucherías. Papá tuvo que forzar la cerradura de la puerta para incluirla en el parte de siniestro a la Compañía de Seguros. Luego fue al bazar de la esquina, a por pilas alcalinas, y con el membrete del recibo pudo falsificar las facturas de compra de la tele y el ordenador. Mamá quiso impedir que hiciera constar más trajes de los que caben en el armario. Discutieron, y en el fragor de la disputa él la tiró al suelo de un puñetazo. Fue sin querer, claro, aunque también nos pegó a los demás para justificar que hubo asalto con violencia. Con lo que vamos a cobrar del seguro, nos daremos todos unas buenas vacaciones. Pero como vuelvan a robarnos, serán las últimas que vea el abuelo.


2 comentarios:

  1. Me gusta la etiqueta: "Textos derrotados en concursos literarios". Este parte de siniestro es tan siniestro como la vida misma, llena de bajezas del alma.

    Un abrazo.

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  2. Si algún día mis personajes cobran vida, vendrán a pedirme cuentas por el maltrato al que los someto. Y es que, desde un punto de vista literario, las flaquezas humanas son más interesantes que las virtudes. Gracias por tu visita, José Antonio.

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