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miércoles, 1 de mayo de 2019

CURIOSIDAD


Yo los conozco de toda la vida, son amigos míos. De pequeños, íbamos los tres a la misma escuela y jugábamos juntos. Ellos dos se gustaron muy pronto y ya eran novios en la universidad. Cuando yo conseguí este empleo en la joyería, él empezó a pasar por aquí para comprarle cosas a ella, de poco valor al principio pero cada vez más caras con el paso del tiempo. Como es natural, por la etiqueta del envoltorio, la chica sabía siempre que era aquí donde su amor compraba los regalos. Y como había suficiente confianza, no tardó en hacerme cómplice de su curiosidad. Días antes de una fecha señalada, venía y me pedía que le enseñara qué joya había reservado su marido. Luego me guiñaba un ojo y me rogaba que le guardara el secreto. La víspera de sus bodas de plata le mostré un collar de oro y brillantes, que el hombre había pagado con antelación a un precio desorbitado. Por poco se desmaya del susto en mi presencia. Pero parece que se desmayó de verdad el día en cuestión, cuando descubrió que aquel no era su regalo.

En su versión catalana, tercer premio en el “VI Premi de literatura breu L’ACTUAL”, de Castellar del Vallès.


jueves, 11 de abril de 2019

AROMA

TANT SI DUEN A ROMA COM SI NO,
TOTS ELS CAMINS DUEN AROMA.


"Tanto si llevan a Roma como si no, todos los caminos llevan aroma". Texto seleccionado en el certamen "Castellar, vila de versos" de Castellar del Vallès - primavera 2019. Será pintado sobre el asfalto en un paso de peatones del casco urbano.

domingo, 3 de marzo de 2019

EL MÓVIL


En el intermedio del concierto dejé olvidado el móvil en el servicio de caballeros. Me di cuenta al volver a mi butaca junto a mi mujer, pero cuando corrí al servicio a buscarlo había desaparecido. No recuerdo una sensación de pánico tan intensa desde que suspendí por cuarta vez el examen para el permiso de conducir. Mi esposa notó al instante que estaba níveo como un cadáver, y al decirle el motivo me echó en cara que, por culpa de mi descuido, perderíamos la llamada que esperábamos del hospital sobre la intervención de mi suegra, sentada a su lado. Enseguida las oí a las dos cuchichear sobre mi torpeza, y poco después fue mi suegro quien se lamentó del vandalismo que impera en nuestra sociedad, en la que se van perdiendo, uno tras otro, todos los valores cívicos. Los últimos en reírse de mi desgracia fueron mis hijos, frente a quienes debí aparecer como un padre sin pene o cosa por el estilo. Al acabar el concierto se me ocurrió pasar por la taquilla del auditorio, por si alguien había encontrado el maldito teléfono. Cuando me lo devolvieron salí a la calle y, mientras recuperaba mi agenda y mis contactos habituales, me sentí el hombre más solo del mundo.

martes, 5 de febrero de 2019

MI PRIMERA VEZ


A mí no me diseñaron para soportar aguaceros, pero los soportaba con resignación si el premio era yacer después en el paragüero del Café Central. Allí le conocí: era robusto, con el eje y el mango de madera, y una envergadura tan exuberante que, a su lado, un pobre paraguas plegable como yo parecía aún más enclenque y desangelado. En varias ocasiones enjuagué mi caladura al contacto con su tela impermeable. Hasta que un día su propietario, quizás sin darse cuenta, lo hundió de golpe en mis entrañas. Aquello me rompió por dentro y mi dueña se deshizo de mí. Pero al menos conocí el amor.