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martes, 11 de septiembre de 2018

LA ANCIANA Y EL BUS


En homenaje a la memoria de Edgar Allan Poe

El autobús suburbano conecta el barrio de viviendas del norte de la ciudad con la zona industrial del extrarradio sur. Presta servicio a los escolares y a los trabajadores en las horas punta. También pasa junto al mercado principal y otros centros comerciales. Sus paradas siempre están muy concurridas, aunque en la Calle del Cuervo sólo recoge a la anciana del número 108, que vive enfrente de la parada.

Ella es la única que saluda al conductor; la única que lo trata como si fuera su chófer privado; la única que lo riñe si llega con retraso o si descuida su aspecto; la única que nunca da el importe exacto para así alargar la conversación. El conductor lo sabe todo acerca de ella: cómo es su vida, su casa, sus costumbres, sus planes para el futuro tras su reciente viudez. Cada trayecto añade un pequeño capítulo a una serie interminable de confidencias.

Pero la buena mujer parece que ha muerto hace poco en un extraño asalto a su domicilio, y ahora nadie sube ni baja en la Calle del Cuervo. Y al conductor del autobús lo han apartado del servicio por una crisis nerviosa, pues el hombre se empeña en decir que el timbre suena siempre pidiendo parada frente al número 108.

lunes, 20 de agosto de 2018

ABORDAJE


La oficialidad de la fragata inglesa lucía casacas rojas, mientras que los mandos franceses iban de azul. En esas condiciones, era fácil entablar un combate cuerpo a cuerpo. El problema lo tenían los marineros de ambos buques, que no estaban sujetos al rigor del uniforme militar. Desaliñados y harapientos por igual, exhibían sin complejos una beligerante despreocupación por el tema indumentario. Así, de entrada, era imposible saber a qué bando pertenecían. La mejor manera de no herir a un compatriota, en medio del tumulto, era reconocer en él al compañero de litera o al ayudante en las tareas cotidianas. Pero lo peor llegó cuando alguien bajó a la bodega y rescató a los prisioneros españoles. A partir de ese momento, antes de embestir a quien hubiera delante, cada cual cruzó insultos en su lengua vernácula, con el fin de evitar (en lo posible) que todo aquel ardor patriótico derivara en promiscuidad.

(En su versión catalana, este texto quedó finalista en el IV Premi de Literatura Breu L'Actual - 2017, en Castellar del Vallès)