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domingo, 1 de marzo de 2020

BEST SELLER


Para cuando el editor prestó atención al manuscrito del autor novel, el inspector que seguía la pista al asesino se había jubilado y vivía en un hogar de ancianos. La amiga de la víctima había dejado el piso que ambas compartían para casarse con su entrenador personal. El principal sospechoso tenía trabajo estable y había prosperado tanto como para dejar atrás la delincuencia. La joven incauta que pasaba aquella noche frente a un edificio en construcción acabó cambiando la ruta tras conocer a un compañero de clase que tenía coche.

El tardío interés del editor por publicar aquella historia obligó a poner todo en su lugar. Hubo que destruir y volver a construir el edificio en que se hallaba la escena del crimen. Las dos chicas volvieron a vivir juntas tras arruinar sus respectivos matrimonios. El sospechoso pasó de la abundancia a la inopia sin causa justificada.  El inspector abandonó el geriátrico; retomó el caso.

Para entonces, el aspirante a novelista había asumido su fracaso como escritor. El público se había vuelto más exigente. El nivel del mar había subido a causa del cambio climático.

Que todo volviera a ser como antes supuso un esfuerzo editorial sin precedentes.

Finalista mensual en el IX concurso de la Microbiblioteca (Enero 2020)

domingo, 2 de febrero de 2020

EL ACTOR


Visiblemente emocionado, se levantó de su asiento y se dirigió al escenario para recibir el premio honorífico a su carrera como actor. Con paso tambaleante, trató de disimular la turbación que le provocaba verse rodeado de aplausos, consciente de que aquel sería el único galardón que podría exhibir en el salón de su casa. En toda su dilatada trayectoria jamás le habían nominado, ni como actor principal, ni como secundario. Su nombre aparecía en varias películas memorables que le habían hecho famoso, pero nunca llegó a su poder el ansiado reconocimiento que le permitiera ocupar un lugar destacado en la historia del Séptimo Arte. En los últimos peldaños para subir al proscenio sintió que le fallaban las fuerzas, y ello no hizo sino aumentar la cerrada ovación del auditorio, puesto en pie para rendirle homenaje. Pero él, convencido de que aquel premio era de consolación, sintió tanta lástima de sí mismo que estuvo a punto de tirar la toalla y salir huyendo de allí. Sólo en un arranque de prudencia (no en vano era un actor), supo blandir el trofeo entre sus manos y –en la mejor interpretación de su carrera– mirando al público con lágrimas en los ojos, dijo: “Os amo.”

jueves, 2 de enero de 2020

SUPERMAN AL RESCATE


La he visto venir de lejos, caminando hacia mí por la acera de enfrente. Confieso que el fulgor que desprende su presencia me ha hecho fijarme en ella. Destaca entre la multitud por su belleza ingrávida y por esa cadencia indolente de sus pasos, propia de quien convierte el tránsito por un escenario urbano en un poema en movimiento. Pero mi fino instinto es capaz de detectar el peligro que se cierne bajo la apariencia de una situación controlada. Cuando la chica ha llegado a la esquina, dispuesta a cruzar la calle sin atender al semáforo en rojo, no he necesitado buscar un portal donde mudar al instante mi condición de superhéroe. Con un ágil quiebro de cintura (suficiente para esquivar al gentío) me he plantado al otro extremo del paso de peatones y, estirando el brazo con la mano abierta para llamar su atención, he gritado: –¡Deja el móvil, insensata! ¿Es que quieres que te maten?

lunes, 2 de diciembre de 2019

LA BOMBA


El hallazgo de una bomba de la guerra civil, enterrada en una plaza del barrio, sacude de golpe el festivo sopor de una tarde de sábado. La pregunta unánime sale de las casas con lo puesto: ¿Cuántos años han vivido con aquella amenaza bajo sus pies?

Detrás del cordón policial de rigor y al margen de la labor de los artificieros, los vecinos empiezan a opinar. Unos: “Hay que hacerla explotar de inmediato para que su recuerdo se desvanezca con la misma rapidez”. Otros: “Mejor desarmarla y convertirla en monumento, como testimonio de la muerte que pasa de largo”. Más de un comerciante de la zona está de acuerdo con esto último: “La bomba es patrimonio del barrio y puede atraer al turismo”.

Pero pronto la disputa da paso al enfrentamiento. Porque debajo de un debate tan estéril subyacen rencillas nunca olvidadas, roces absurdos, problemas de convivencia semiocultos con el paso del tiempo, que la excusa de la bomba desentierra también.

Por ello, cuando al final vuela en pedazos, unos lo celebran como si hubieran sobrevivido a una catástrofe. Otros, en cambio, conscientes de que la explosión echa por tierra sus castillos en la arena, vuelven a sus casas sin ocultar su desconsuelo.