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domingo, 3 de noviembre de 2019

EN BUSCA DE PROUST


La tienda se llenó enseguida de una marabunta indisciplinada y chillona. La profesora era nueva en la escuela y revolucionó a aquellos chavales con métodos poco usuales. En cuestión de minutos me dejaron sin magdalenas porque, al parecer, las necesitaban para un trabajo escolar. No me atreví a preguntar qué harían con ellas. Luego me enteré de que pretendían experimentar cierta sensación relacionada con una novela de Proust. No supe de quién demonios hablaban.

Pero hoy ha venido un señor al geriátrico a visitar a su madre. Al verme solo en un rincón, me ha dado un trozo del bizcocho que traía consigo. Nada más probarlo, he sabido que fue él quien aquel día se marchó sin pagar.

sábado, 5 de octubre de 2019

DISPUTA

–No podemos dejarlo así, –dijeron a un tiempo dos de los tres cazadores que habían disparado sobre la misma pieza, seguros de haber dado en el blanco. El tercer cazador los escuchaba en silencio. La disputa carecía de importancia después de que los perros hubieran descuartizado el faisán al reivindicarlo para sus amos respectivos. A falta de un trofeo, sólo querían zanjar la cuestión averiguando quién de los tres era el más rápido. Para ello lanzaron aquella moneda al aire y empuñaron prestos sus armas. Los dos primeros disparos sonaron como uno solo. Los otros dos se oyeron después.

domingo, 1 de septiembre de 2019

LA AVERÍA


A Juan José Ignacio Colodro

El convoy del metro se paró de pronto entre dos estaciones. El vagón experimentó una fuerte sacudida y varios pasajeros cayeron al suelo entre gritos y empujones, que dieron paso al pánico generalizado. Por megafonía se informó que se trataba de una avería puntual, que sería reparada de inmediato. Ello pareció devolver la calma al pasaje y, quizás, para acabar de serenar el ambiente, una mujer empezó a cantar “O mio babbino caro”, de Puccini, una aria de ópera no del todo desconocida para la mayoría de los presentes. Su voz llegaba a todos los rincones del vagón, poniendo a prueba la estanqueidad de aquel receptáculo. Y aunque nadie entendía un carajo de lo que decía (cantaba en italiano) todos estaban pendientes de aquellos trinos tan bien entonados, que acariciaban el oído con una familiaridad incontestable. Pero también provocaban una secreta, casi perversa sensación de envidia; por cuanto nadie allí era capaz de cantar algo así con un mínimo de decoro. Por ello, cuando finalmente el convoy reanudó su marcha, los suspiros de alivio restaron intensidad a los merecidos aplausos que, en señal de agradecimiento, recibió la improvisada cantante.

viernes, 5 de julio de 2019

APOCALIPSIS


El informativo del mediodía arrancó con la noticia del fin del mundo. Tras la sintonía de cabecera y los créditos de rigor, la presentadora anunció que la apertura del último de los siete sellos del Libro, a cargo del cordero elegido para dicha misión, había provocado en el cielo un silencio como de media hora, durante el cual fueron entregadas a los siete ángeles sus correspondientes trompetas, que auguraban el desastre total. En un despliegue de medios a la altura de las circunstancias, que incluyó conexiones en directo con diversos puntos del planeta, el fatídico suceso fue objeto de un seguimiento descomunal, sin precedentes, que batió todos los récords de audiencia registrados hasta entonces, y en el que no faltaron los llamamientos a la calma por parte de las autoridades, ni las valoraciones de renombrados especialistas en el tema. Hubo incluso ocasión de pulsar la opinión de los ciudadanos, merced a improvisadas entrevistas con gente de la calle. Tan amplia fue la cobertura dispensada a la catástrofe, que el informativo del mediodía –el último, a todos los efectos– tuvo un marcado carácter monográfico.