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martes, 1 de enero de 2019

EL LEGADO


Cuando murió el párroco de la pequeña comunidad rural (un hombre esquivo y taciturno a pesar de su misión), sus escasas pertenencias se repartieron siguiendo un criterio marcado por el sentido común. De sus objetos personales se hizo cargo el ama de llaves, mientras que su pequeña -aunque selecta- librería quedó depositada en la biblioteca municipal. La formaban sobre todo libros que habría recibido en señal de agradecimiento por su labor pastoral, conservados seguramente por razones afectivas y de cortesía. Muchos de ellos con su respectiva dedicatoria, circunstancia esta que dejó a la vista de todos el curioso círculo de tales amistades. Llamaban la atención las novelas románticas, abundantes en la colección, porque mostraban en su primera página mensajes explícitos de trazo femenino, que delataban cierta relación de complicidad con el texto en cuestión, y con ello abrían la puerta a todo tipo de especulaciones. Así fue como los vecinos de aquella pequeña comunidad rural, tanto los creyentes como los que nunca iban a misa, desarrollaron por igual un fecundo, insobornable interés por la lectura.

Finalista mensual en el VIII concurso de microrrelatos de la Microbiblioteca de Barberà del Vallès – noviembre de 1018



sábado, 1 de diciembre de 2018

LA ANTIGÜEDAD


En homenaje a David Lynch

En el escaparate de la tienda de antigüedades había un solo mueble: una cómoda de estilo victoriano, seguramente de mediados del siglo XIX, en madera de caoba con incrustaciones en hueso. Pensé que quedaría bien en el dormitorio, al que daría un toque clásico elegante en contraste con la informalidad del entorno. Cuando entré a preguntar su precio, un anciano me explicó que era una pieza exclusiva, propiedad de un rico barón inglés, que tuvo que subastar sus bienes para pagar a un buen abogado que lo defendiera en un juicio por asesinato. También averigüé en qué cajón guardaba el arma del crimen y que la víctima fue la esposa infiel del barón, quien al final fue declarado culpable y condenado a morir en la horca.

Satisfecho con la explicación, me hice con aquella costosa y exótica reliquia, convencido de que también le gustaría a mi mujer. Pero hoy, al pasar de nuevo frente a la tienda, he visto el escaparate ocupado por un mueble de idénticas características. Con evidente disgusto, he entrado a preguntar su precio. Me ha atendido una chica joven, de incontestable belleza, de la que me he enamorado al instante.

jueves, 1 de noviembre de 2018

SWING


Lo conocí en un viaje turístico por Japón. Él estaba golpeando pelotas de golf desde la grada de un estadio, las lanzaba al centro del césped. Había varios jugadores que competían por ver quién lo hacía más lejos. Le dije que aquello no era golf, que después del primer drive tendría que ir a buscar la bola, cambiar el palo para el approach, probar el putt, meter la bola en el hoyo. Creo que no supo de qué le estaba hablando, pero debí impresionarle mucho porque, de pronto, me agarró por la cintura y me besó apasionadamente. Ya está, no ocurrió nada más.

Finalista en el concurso de microrrelatos Wonderland, de RNE.


martes, 2 de octubre de 2018

PARTE DE SINIESTRO


El ladrón entró por la ventana abierta del salón cuando no había nadie en casa, y sólo se llevó cuatro chucherías. Papá tuvo que forzar la cerradura de la puerta para incluirla en el parte de siniestro a la Compañía de Seguros. Luego fue al bazar de la esquina, a por pilas alcalinas, y con el membrete del recibo pudo falsificar las facturas de compra de la tele y el ordenador. Mamá quiso impedir que hiciera constar más trajes de los que caben en el armario. Discutieron, y en el fragor de la disputa él la tiró al suelo de un puñetazo. Fue sin querer, claro, aunque también nos pegó a los demás para justificar que hubo asalto con violencia. Con lo que vamos a cobrar del seguro, nos daremos todos unas buenas vacaciones. Pero como vuelvan a robarnos, serán las últimas que vea el abuelo.