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viernes, 20 de noviembre de 2015

Km. 69

Aunque hace rato que su mujer y su suegra se lo vienen repitiendo, el conductor del monovolumen no tiene la impresión de haberse perdido; a pesar de que no ve señales que anuncien la feria local del mueble usado y antigüedades. Aun así, detiene el coche frente a un solitario bar de carretera y pide un poco de paciencia, mientras se entera de la ruta a seguir.

En el bar, oscuro como el vientre de una ballena, una camarera exuberante le indica que retroceda hasta la tercera rotonda y que allí gire a la derecha en dirección al polígono industrial. El hombre comenta que nunca antes había pasado por aquí y que ha tenido mucha suerte de hallar un local abierto a estas horas. La chica le informa de que siempre tienen abierto y de que aceptan todo tipo de tarjetas de crédito. El hombre confiesa que con gusto se tomaba una copa ahora mismo, pero que lleva a su esposa y a su madre política a pasar el día fuera de casa. Ella le entrega entonces una tarjeta, que él guarda en su cartera, y le invita a volver sin prisas cuando quiera ver realizadas todas sus fantasías.

“Me he perdido pero vamos bien” –admite finalmente, de regreso con los suyos, al tensar de nuevo el cinturón de seguridad.


Finalista mensual en el V concurso de microrrelatos de la Microbiblioteca de Barberà del Vallés - octubre 2015

miércoles, 15 de julio de 2015

EMPATÍA

Cuando los dos ejércitos estuvieron frente a frente, armados para la batalla y separados apenas por media legua de terreno ondulado, el general envió a uno de sus oficiales a evaluar las pretensiones del enemigo y negociar –si fuera el caso- una forma de evitar el fatídico enfrentamiento. Para una misión tan delicada, quiso contar con alguien cuya firmeza a la hora de defender sus propias convicciones no le impidiera respetar la opinión de la parte contraria, pudiendo incluso ponerse en el lugar de su interlocutor, a fin de entender sus planteamientos y hallar la mejor manera de contrarrestarlos con propuestas alternativas.

Minutos más tarde, una vez tuvo constancia de que –en cierto sentido- había elegido a la persona adecuada, el general, con un hombre menos en sus filas, se dispuso a ordenar el ataque.

Relato ganador mensual en el IV Microconcurso de la biblioteca Esteve Paluzie (octubre de 2014)

jueves, 1 de enero de 2015

EL DUELO

La noticia de que los dos pistoleros ciegos se habían desafiado a muerte vació de gente las calles de la ciudad. No había un alma a la vista, ni siquiera detrás de las ventanas. Pero si hubiera sido necesario, muchos habrían pagado entrada por ver de cerca lo que -sin lugar a dudas- tendría más de espectáculo circense que de mero ajuste de cuentas. Tal era la curiosidad que aquel duelo singular despertaba en todo el mundo. Porque, aunque nadie lo admitiera públicamente (por respeto), la posibilidad de que el enfrentamiento acabara con un solo disparo era más bien remota. De ahí su atractivo.

Texto finalista mensual en el II Microconcurso de la biblioteca Esteve Paluzie (Barberà del Vallès – 2013)

lunes, 1 de diciembre de 2014

JUICIO FINAL


A poco de haber muerto, recibí una encuesta en la que se me invitaba a expresar mi opinión sobre mi reciente experiencia como ser humano. Ya en vida, solía hacer caso omiso de ese tipo de reclamos, que siempre llegaban después de haber contratado noches de hotel o viajes de vacaciones. De manera que, una vez fallecido, con mi cuerpo en avanzado estado de descomposición, aún me apetecía menos. La encuesta (muy completa, como cabía esperar) solicitaba mi grado de satisfacción -del cero al cinco- sobre aspectos relacionados con mi salud, la edad que había logrado alcanzar, las metas conseguidas. Y añadía un apartado de extensión libre para que comentara todo aquello que pudiera mejorarse en el futuro. Tampoco faltaba la pregunta final sobre si recomendaba esa experiencia a mis amigos. Como digo, yo ya no estaba en situación de atender esas cuestiones, ni siquiera a cambio de los premios suculentos que prometía cierto sorteo. Pero aunque lo intenté con todas mis fuerzas, no supe hallar la manera de darme de baja. Así que ahora, años más tarde, cuando de mí ya no queda ni el polvo, sigo estando al corriente de las últimas promociones.


Texto finalista mensual en el III Microconcurso de la biblioteca de Barberà del Vallès - 2014