Follow by Email

domingo, 1 de diciembre de 2013

PARTE DE SINIESTRO

El ladrón entró por la ventana abierta del salón, cuando no había nadie en casa, y solo se llevó cuatro chucherías. Papá tuvo que forzar la cerradura de la puerta para incluirla en el parte de siniestro a la Compañía de Seguros. Luego fue a la tienda de electrodomésticos a por pilas alcalinas, y con el membrete del recibo pudo falsificar las facturas de compra de la tele y el ordenador. Mamá quiso impedir que hiciera constar más trajes de los que caben en el armario. Discutieron, y en el fragor de la disputa él la tiró al suelo de un puñetazo. Fue sin querer, claro, aunque también nos pegó a los demás para justificar que hubo asalto con violencia. Con lo que vamos a cobrar del seguro, nos daremos todos unas buenas vacaciones. Pero como vuelvan a robarnos, creo que serán las últimas que vea el abuelo.

22 comentarios:

  1. Entre el humor y la tragedia y muy bien narrado 'este ejemplo de creatividad financiera.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ese equilibrio es justamente lo que he intentado conseguir. Celebro que te guste, Carlos. Un abrazo.

      Eliminar
  2. ¡Lo que somos capaces de hacer para cobrar unos euros, sigue una vez más la picarezca que tú has bordado!
    Besicos muchos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por pasar a leerme. De picaresca trata la historia, en efecto. Ojalá no se correspondiera con la realidad. Besos correspondidos.

      Eliminar
  3. Los relatos de tu blog son auténticos guiones para el cine. Este en concreto me ha sugerido a un genuino Alfredo Landa apresurándose por hacer cuadrar todos los detalles al tiempo que en la habitación de al lado el abuelo coge el teléfono, llama a la policía y mete la pata. Guiones que comienzan y se nos desvelan con maestría en la frase final . Ese bucle que tan bien conoces

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo visual tiene mucha importancia para mí, Nieves. Necesito ver lo que ocurre, aunque puede que eso sea una limitación que deberé corregir. Así que guiones son, buenos o malos. Y tú, como de costumbre, leyéndolos con una focal privilegiada. Gracias por tu comentario.

      Eliminar
  4. Con qué ironía nos has descrito los sentimientos más ruines del ser humano, de lo que somos capaces por el maldito parné. Qué grande eres, Pedro.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Nada de grande, por favor. Me conformo con sintonizar a veces con historias que puedan alcanzar cierta profundidad. Lo que me conforta, y mucho, es tener una audiencia selecta y comprometida, de la que tú formas parte.

      Eliminar
  5. Una gran descripción de este país de defraudadores

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No me he basado en ningún suceso real, pero tampoco me extraña que esa situación (o alguna parecida) pueda extrapolarse. Y no solo al país en que vivimos. Siempre es un placer saludarte, Puri.

      Eliminar
  6. La picaresca de la sinvergüenza, muy bien narrada, aunque ese no ver al abuelo en la próxima no llego a captarlo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ese no ver al abuelo es la apuesta del relato, el quid de la cuestión, Tal vez demasiado riesgo, pero me ha parecido que podía darlo a entender. Resulta que el cabeza de familia, en su intento de justificar la violencia del robo, pega a su mujer y también al resto de la familia. Como vuelva a haber otro robo, será difícil que el abuelo encaje una segunda paliza. Tu comentario me advierte del riesgo de dejar eso en entredicho. Un abrazo, Ximens.

      Eliminar
  7. Aunque parezca que no seguro que hay casos así, qué pena, no sé. Bien cerrado, pobre abuelo...

    Un saludo indio
    Mitakuye oyasin

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya lo digo en comentarios anteriores: ojalá no se corresponda con la realidad, pero no pondría la mano en el fuego. Encantado de saludarte, David.

      Eliminar
  8. Uy! Esta historia me suena, las falsificaciones de los partes del seguro para sacar dinero. A más de uno conozco, pero sin la amenaza del abuelo, claro.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya veo que, después de todo, no me he apartado casi nada de la realidad. Menos mal que en mis historias nunca doy nombres de persona. Gracias por tu comentario, Marta.

      Eliminar
  9. Pícaros, ruines... eso leo en los comentarios, pero yo he sentido ternura por los personajes. ¿Es grave?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No sé si es grave pero me encanta que hayas detectado algo de ternura bajo el aire siniestro de la historia. Al menos, siempre trato de no perder de vista esa doble mirada a la hora de juzgar a un personaje. Tu comentario me alienta y te lo agradezco de veras.

      Eliminar
  10. Jeje, menos mal que está contado en clave de humor, aunque no logra ocultar otras intenciones nada loables. La picaresca se agudiza con la crisis.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar