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miércoles, 1 de mayo de 2013

EL TRASTERO


Hace tiempo que mi mujer me dice que limpie el trastero. Le digo que sí pero luego me distraigo a propósito, como el camarero que olvida devolverme el cambio en el restaurante, esperando que me canse y que me vaya. Así que no recuerdo cuándo fue la última vez que mi mujer se quejó de que ya no cabían más trastos, y de que cuanto más tardara en decidirme más trabajo me iba a costar. Siempre he sabido que tenía razón porque, conforme aquella habitación se llenaba de enseres viejos o de dudosa utilidad, poco a poco iba dejando de formar parte de la casa.

Hoy me he armado de valor y he puesto manos a la obra. Rodeado de cajas de cartón y bolsas de plástico, he trazado un plan eficaz para deshacerme de todo en el menor tiempo posible. Aunque me está resultando más complicado de lo que esperaba. Tanto, que al final he pedido a mi mujer que entre también y me ayude en la tarea. Me ha dicho que sí, pero luego parece que se ha distraído a propósito. Entonces me han entrado escalofríos. Porque recuerdo que, cuando es ella quien paga la cuenta en el restaurante, siempre da el importe exacto.

16 comentarios:

  1. ¡Oh! Para preocuparse...

    Un abrazo

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  2. Creo que le ha dejado allí encerrado con los trastos viejos...
    Muy bueno Pedro, pero no limpies el trastero por si acaso ;)

    Besos desde el aire

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  3. Marta López Cuartero( Claudia)1 de mayo de 2013, 10:55

    Un baúl de los recuerdos, así los veo yo. Y por más que los intentas ordenar y aligerar, siempre me resultan espacios densos. Está muy bien el relato Pedro.
    Un abrazo

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  4. Jeje, qué bueno: otro trasto para el trastero. Muchas veces creo que ese habitáculo debería llamarse "recuerdero", pues solo sirve para recordar los tiempos pasados. Pedro, sé que es ficción, pero por si acaso no lo es o puede ocurrirte en el futuro, llévate el móvil para que puedan rescatarte.

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  5. Reconozco que al principio anduve un poco desconcertado. Era reconfortante mi absoluta inutilidad y la compañía de lo innecesario; era inquietante el incumplimiento de mis obligaciones y la inexplicable forma de desaparecer. Con los años he perdido peso y he ganado algo que no se muy bien qué es.

    Por cierto, ayer, pegando mi oreja a la puerta escuché como mi mujer quedaba con la tuya para cenar. Cómo previsiblemente no saldremos a conversación, te mando desde esta polvorienta oscuridad un fuerte abrazo.

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  6. No está mal, después de todo, eso de anidar en el trastero. A fin de cuentas, es posible que ya vivamos en él mientras creemos estar en nuestro piso confortable. Un abrazo.

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  7. ¡EXcelente, Don Pedro!

    Destaco la historia que subyace en este micro porque es aquella en la que muchos se pueden -nos podemos- ver reflejados. Sin duda alguna, conseguir contar algo distinto de lo explícito requiere mucha pericia técnica y de ello me admiro.

    Un abrazo,

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  8. Bravo. Me gusta esa frase final, la guinda.

    Un abrazo,

    D.

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  9. Es un relato más corto de lo habitual pero me ha parecido más incisivo que de costumbre.

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  10. Nieves Mtz. Menaya2 de mayo de 2013, 13:40

    Me gustan las conexiones, me gusta ese cableado interno que organizas con el único fin de que salte el chispazo final. Y más aún, me gusta que nos pilles en la trampa mientras fisgábamos " a ver qué pasa".Todo ello, además, como quien no quiere la cosa, con el disfraz de lo cotidiano, de un inocente "hogardulcehogar", tiernamente narrado. Decía Umbral: " no hay cosa más difícil que esconder un papel en una casa" ( se ve que tuvo que ordenar muchos trasteros). A veces, mejor ni tocarlos. Y que se quede el camarero con las vueltas

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  11. Y continúo.Sólo al leerlo una segunda vez nos apercibimos de que habíamos sido capturados a la misma velocidad que el cazador cazado, habiendo conseguido que nos sintamos partícipes de una misma maniobra donde narrador y protagonista forman parte de una única historia. Sutil ingeniería

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  12. La fuerza de este micro reside creo yo en esa última frase, transmite por lo que esconde mucha angustia y mala leche...

    Un saludo indio
    Mitakuye oyasin

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  13. Sencillo micro donde se cuenta una escena cotidiana, que a mi modo de ver no son las mas sencillas de describir.
    Me ha gustado mucho, te felicito.
    Asun.

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  14. Muchas gracias a todas y a todos, por lo bien que conectáis con este argumento, destacando matices en los que yo no había reparado al montar el argumento. Me ocurre normalmente, que no soy enteramente dueño de mis historias. Parezco el amo cuando las escribo, pero sin duda me dejo llevar hacia un final que no siempre estaba previsto. Me alentáis con vuestros ánimos. Es un placer recibiros, leeros y saber que me seguís. Abrazos a discreción.

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  15. Un absoluto exceso de realismo de ser posible tal cosa. Bravo.

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  16. ¿No será que la vida es una enorme vejiga sin salida? ¿Unas tremendas ganas de ir al baño en una ceremonia de graduación que no cesa jamás? ¿Unos horrendos zapatos siete números más pequeños que nuestros extraños pies? . ¿No será que se te han acabado las vacaciones?

    Un beso levemente preocupado.

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