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lunes, 1 de abril de 2013

CITA A CIEGAS


La dama llegó a la cita antes de lo previsto. Se la veía inquieta, ausente, asustadiza. Pero allí estaba al fin, haciendo realidad un sueño tan audaz como disparatado. El caballero la abordó de inmediato con voz temblorosa, pero sacando fuerzas de los contactos previos por teléfono, cuando ambos intentaban sintonizar sus pretensiones y especulaban con el aspecto que tendría cada cual. Hubo un instante de tensa vacilación por parte de ella, un intento comprensible de volverse atrás y echarlo todo a rodar. Pero la voz de él, cada vez más sereno y confiado, logró tejer una nube llena de fantasía, que aprestó el deseo y las ganas de dejarse llevar a cualquier parte. Y los dos salieron a la calle y pararon un taxi.

Al cabo de media hora, la otra mujer, la que de verdad había quedado con aquel hombre, hizo su aparición en el lugar acordado.

26 comentarios:

  1. Jo, Pedro, esto es una cita a ciegas y a sordas!!

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    1. En parte sí, Miguelángel. Pero ya sabes que en catalán barajamos a menudo la expresión "el seny i la rauxa", que podemos traducir como la cordura y el arrebato. Me gustaría pensar que esta historia propone una sabia mezcla de ambas cualidades. Un abrazo.

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    2. A ciegas, a sordas y a mudas, je je.
      Muy bueno Pedro.
      Un abrazo.

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  2. Siempre he pensado que con una cita a ciegas podía pasar algo así... quizá la mujer que llega después encuentre al de la cita de la anterior y... voilà!
    Un abrazo

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    1. Ahora que lo dices, hace tiempo leí una historieta en un tebeo, que mostraba esa situación. Por culpa de la lluvia se produce un desencuentro que a su vez conduce a un encuentro inesperado. Lástima que haya perdido aquel ejemplar, te habría gustado. Encantado de verte, como siempre, Ana.

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  3. El orden era lo de menos, a ciegas todo da igual. Muy buen micro, Pedro. Un beso.

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    1. No sé si todo da igual, Piel. Lo cierto es que nada es lo mismo. Un beso para ti, gracias por venir a verme.

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  4. La cita se produjo, no con quién debería, pero se produjo. El destino, a veces, tiene sus razones.

    Besos desde el aire

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    1. A mí me parece, Rosa, que las personas somos los ojos y las manos del destino. Yo creo que el destino es ciego y se alimenta por igual de nuestros aciertos y errores. Pero es verdad, la cita se produce igualmente. Podemos considerar que es un personaje más de la historia, tal vez el protagonista. Gracias por tu comentario.

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  5. Marta ( Claudia)1 de abril de 2013, 4:02

    Está muy bien, Pedro. Un abrazo.

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  6. Marta ( Claudia)1 de abril de 2013, 4:47

    ¡Pobre! ¡La segunda mujer! Después de haber superado tantas barreras y ahí se queda, sola. Y la primera se encuentra con algo deseado, sin duda, y no buscado. ¡Vaya!

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    1. Yo no me atrevo a suponer que la segunda mujer haya superado barreras. En conciencia, diseñé ese personaje como alguien impuntual (aunque tampoco lo perfilo como tal). Y también en conciencia, no pensé en la primera mujer como alguien que deseara ese encuentro. Por eso considero tu lectura muy interesante, Marta, y te la agradezco de veras. Un abrazo para ti.

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  7. Me gustan tus regates. Si fueras futbolista, serías Messi

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    1. Gracias, Nieves. Puestos a ser vanidosos, lástima que no prefieras el tenis.

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    2. oh, cielos ! después de ver tus fotos de saltos de gacela, cómo no se me había ocurrido!

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  8. Llegar tarde, tiene consecuencias...

    Besicos

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    1. Supongo que a veces sí, a veces no. Depende de quién llega tarde y de la importancia que ello tenga para quien espera. En esta historia, he dejado que el azar disponga a su antojo. Encantado de verte, Cabopá.

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  9. Jo, qué tío. No entiendo que con esa labia (voz seductora, sin duda) tenga que recurrir a las citas a ciegas.

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    1. Bien observado, Javier. La habilidad seductora del personaje queda muy bien compensada con su inclinación a ese tipo de subterfugios. Gracias por tu visita.

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  10. Hace mucho tiempo que no pasaba por aquí. Como siempre, ironía y final sorprendente. Pero me sabe mal por la segunda mujer...

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    1. Es lo que tienen los argumentos, Sandrita. La felicidad de unos, a costa de los otros. Quizá por ello casi todas las historias merecen una segunda parte. Gracias por seguir pasándote por aquí.

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  11. Si la vida es una curiosa suma de azares cuyo resultado acaba siendo cero; el amor es una maravillosa multiplicación de errores con diecisiete decimales. Dicho de otra manera: Una mirada multiplicada por un deseo puede ser igual a cuarenta años de hipoteca. Ya me dirán ustedes que matemático es capaz de explicar semejante operación.

    Tal vez ese hombre no había quedado con una mujer, sino que lo que pretendía era quedar con "la mujer".

    Quatre petons, un per cadascun.

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    1. Respecto a la segunda parte de tu comentario, no dudo que muchos hombres desean hallar "la mujer" en cada una de las mujeres que conocen. Tampoco descarto que muchas mujeres persigan al "hombre" en cada encuentro. Es la única forma de olvidar los largos plazos de las hipotecas.

      Agraït, com sempre, pel teu escalf. Una forta abraçada.

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  12. Muy bueno. Me paso en otro rato a seguir leyéndote. Saludos!

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  13. Muy buen cuento... La situación que describes ayuda a pensar en el concepto de POSICIONAMIENTO, de allí la fuerza del seductor, el poder de convicción, la "fragilidad" de la seducida.

    Felicitaciones, magnífico relato.

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  14. ¿Usted por quién me toma? Hubiera debido, razonablemente, preguntar, pero el hombre estaba tan seguro de sí y de ella, que lo más probable es que estuviera en lo cierto. Salieron a la calle, tomaron el taxi, entraron en el motel. Cuando él la terminó de desnudar ella empezó descubrir las ventajas de ser otra.

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