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jueves, 1 de noviembre de 2012

FURTIVO AMOR


En la calle donde vivo hay un chico que me gusta. Él quizás no se ha dado cuenta aún, pero yo lo sé desde que su padre me invitó a su fiesta de cumpleaños cuando todavía éramos chiquillos. Lo he sabido siempre, aunque luego cambié de colegio y dejamos de ser compañeros en clase. Aunque apenas coincidíamos por el barrio, salvo cuando él y su padre bajaban a tirar la basura, casualmente a la misma hora en que yo llegaba del instituto. Aunque sólo de vez en cuando, en el supermercado (siempre acompañando a su padre, ¡maldita sea!) cruzábamos unas palabras. No me extraña que nunca se haya fijado en mí y que no haya sabido interpretar las escasas miradas furtivas que he podido dedicarle en todos estos años. Eso, al menos, es lo que pensaba hasta ayer, cuando finalmente hallé en mi buzón una invitación para ir a cenar a su casa. Y es lo que sigo pensando ahora, cuando he llamado a la puerta, y -tras decirme que el chico no está- me ha recibido su padre.

20 comentarios:

  1. Te estaba viendo venir, Pedro. Por todos los santos!!!
    Un abrazo

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    1. Gracias, Ana. Son cosas de la vida. De amores furtivos o inconfesables, debe estar lleno el mundo.

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  2. Tres veces he venido a leerlo, Don Pedro, porque la primera me quedó un sabor oscuro en el paladar que no me dejaba comentar. En la segunda lectura ya encontré rasgos más dulces y la tercera me ha valido para quedarme con esa segunda interpretación, en la que -en mi parte del relato como lector- la protagonista no sufre, sino que puede llegar a disfrutar de la situación.

    Un micro que, como todos los que nos regalas, ha de paladearse lentamente para disfrutarlo en toda su intensidad.

    Un abrazo,

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    1. La historia es oscura, Pedro, para qué vamos a negarlo. Quizás no tanto por el drama que acompaña a ese personaje en la sombra, como por su decisión de provocar un desenlace que puede llevarlo a un callejón sin salida. La verdad es que no me planteé la reacción de la protagonista como algo de lo que ella pudiera disfrutar, pero todo es opinable.

      Tengo mucha suerte de tenerte como lector. Un abrazo

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  3. Un desenlace no del todo inesperado. El personaje en la sombra, aunque visible, la llevará a un callejón sin salida...
    Un relato que me ha encantado, Pere.
    Saludos

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    1. Así es, BB. Como ya dice Ana, el desenlace se anuncia como algo inevitable. Agravado por la circunstancia de la vecindad. Esa misma vecindad que se halla en el origen de la historia, y que ensombrece el futuro. Me encanta que te haya encantado.

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  4. Sabía que algo iba a cambiar, que un giro me esperaba y hasta el final donde zás. Me gustó. Algo oscuro, muy furtivo, pero amor ¿no?

    Un saludo indio
    Mitakuye oyasin

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    1. Amor, sin duda alguna, David. Con o sin derecho. Me alegro de que te guste. Encantado de saludarte.

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  5. Moltes felicitats per un microrelat tan extraordinari, perfecte! Obliga a més d'una lectura i és ple de ressonàncies alhora sòrdides i tendres. I el títol, molt ben trobat!

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    1. Agraeixo molt el teu comentari, Jordi, sobretot venint d'algú com tu que conrea paraules exactes en les seves històries. Rep una forta abraçada.

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  6. Me gusta mucho tu manera de desarrollar las historias y este texto lleva tu marca de la casa. Nos vas enredando en la historia para, al final, dejarnos una sonrisa.
    Saludillos

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    1. Saludillos, Mar. Gracias por pasar a verme. Recuerdos al mozo.

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  7. Yo también he tenido que leerlo varias veces... para finalmente sorprenderme con ese final, tan tuyo.
    Tu relato me ha gustado mucho. Leerte siempre es un placer.
    Un abrazo desde mi pinar.

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    1. Abrazo correspondido, Rosy. El placer es mutuo.

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  8. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  9. Decía el muy enamoradizo de Borges que enamorarse es crear una religión cuyo dios es falible. De acuerdo en asignarle dicho adjetivo a es ese ser voluble y divino, pero cuando alguno de sus breves paraísos nos son dados, no creo que sean legión los que anden en quejas y renuncias.
    Esta historia genial me sitúa equidistante de la envidia, por no haberla escrito yo, y la compasión, dada la alta probabilidad de que a ese hombre la noche se le presente atea y levemente patética.

    Hay que ver con que lentitud pasan los meses cuando se espera un nuevo micro tuyo.

    Pe tons d'una beata de muntanya.

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  10. Muy agradecido por la exquisita atención que dispensas a mis relatos. La frase de que no hay más paraísos que los perdidos creo que era de Milton. Y también vendría al caso. Así como la compasión o la misericordia. Pero esa es una puerta abierta al final del texto, porque la voz cantante es femenina y lo que prevalece es el estupor ante una situación completamente fuera de lugar.

    Lamento que los meses pasen lentamente. Si por ventura acabo publicando lo que tengo en proyecto, te compensaré con creces. Petons de tornada.

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  11. Me ha gustado porque no produce vértigo, hasta el final.
    Abrazos,
    Ana

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    1. Esa era mi intención, Ana. Celebro que te guste. Abrazos para ti.

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  12. No sé por qué, pero lo veía venir... (sonrío).

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