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miércoles, 1 de agosto de 2012

BAILANDO CON LOBOS

En la clase de primero de secundaria dedicada a normas de comportamiento, la profesora explica a los alumnos que deben ayudar a sus padres en las tareas diarias del hogar. Un alumno la interrumpe y dice que, de las tareas en su casa, se ocupa la sirvienta cuatro veces por semana. La profesora va a responder que no todo el mundo tiene sirvienta en casa, pero el chaval añade que, cuando su padre está enfermo, la sirvienta tarda en arreglar su cuarto más que de costumbre. Antes de que la profesora pueda cortar en seco las risas que provoca ese comentario, una niña afirma que, en su casa, la sirvienta también hace de canguro. Y que, después de acompañarla por la noche, su padre vuelve a casa cuando mamá ya está durmiendo. La profesora, entonces, levantando algo más la voz, se dispone a puntualizar que ése no es, en absoluto, el tema que acaba de plantear. Pero se le adelanta otra alumna para comentar que, la primera vez que papá acompañó a la canguro, volvió a casa con un ojo morado. Ello desata en clase un jolgorio incontenible. Y -ahora sí- perdiendo al fin los estribos para contestar al niño que baja la basura y saca el perro por las noches, la profesora le grita que se calle. Y que si quiere hablar, pida permiso como todo el mundo.

19 comentarios:

  1. Impresionante cómo nos paseas, sin movernos de la clase, por los entresijos, que no secretos, de la vida de algunos de esos niños.
    Pobre Seño, en cuanto llegue a casa, despide a la doncella... por si acaso. jajajaja
    ¡¡¡Magistral!!!, me quito la pamela.
    Un beso, desde mi pinar.

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    1. Gracias, Rosy, celebro que te guste. Un abrazo.

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  2. ¿Qué fue de Florinda Chico, Rafaela Aparicio, Gracita Morales y Laly Soldevila? Me parece que las doncellas han cambiado mucho de un tiempo a esta parte...

    Un abrazo,

    D.

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    1. Imagino que las doncellas han cambiado tanto como los alumnos de secundaria, mucho más despiertos y sensibles a los estímulos externos. Gusto en saludarte, David.

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  3. Alborotar el cotarro, nunca ha sido buena idea...Pobre niño bueno, receptor de toda la ira de la sufrida maestra... Es que hay doncellas y doncellas...
    ¡Lo bordaste, chiquillo!
    Un beso

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    1. Tú lo has dicho, América. Siempre acaban pagando justos por pecadores. Y es verdad que habrá doncellas y doncellas, así como padres y padres. Un beso para ti.

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  4. Mira que bajar la basura jajaja. Me ha gustado eso de "la señorita", no la profesora, porque me parece muy infantil. Y ese jolgorio, y las risas... y el ambiente de la clase. Vamos, que me ha gustado
    saludillos

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    1. Ahora que lo dices, el texto habría funcionado igual con "profesora" o "educadora". Pero mira, ni siquiera me planteé ese cambio. El término "señorita" o "seño" se arrastra desde los cursos de preescolar. No me pareció mal conservarlo, tal como apuntas, para infantilizar el entorno. Gracias por tu comentario.

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  5. Hola Pedro, a mí lo de la señorita me ha confundido porque pensaba que ya no se usa y por tanto traslada el relato a un tiempo anterior (doncella va en la misma línea). Por otro lado está muy bien narrada la escena, que se sigue hasta el final y la cierras con acierto.

    Un abrazo

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    1. Beatriz, tu comentario está en la línea de lo que apunta Mar. Y entre las dos, al final me habéis convencido para que cambie esos vocablos. Creo que el texto sale ganando en actualidad. Gracias a las dos.

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  6. ¡Muy buen micro, Don Pedro!

    Como siempre que el personal se nos va de las manos, acaba pagando los platos rotos el que no ha roto un plato.

    un abrazo.

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    1. Muchas gracias, Don Pedro. No deja de ser la recreación de una situación tópica, pero me temo que sigue siendo vigente. Un abrazo.

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  7. Tu escrito, siempre orfebrería de calidad, me ha avivado una vieja obsesión: esa enorme mujer, todo cariño y suavidad, que al despertar nos deslumbra con su sonrisa y nos dice: buenos días, el señorito se va a tomar el zumo. Dos o tres horas más tarde, allí en el sur profundo con el gran río deslizándose como animal sin contornos, el zumo sigue en la mesita. Como comprenderás, van listos todos aquellos que creen que les voy a contar el resto.

    Como de costumbre, tus escritos me gustan porque saben bailar.

    Un petó per tots quatre.

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    1. No se te ocurra explicar el final de esa historia. Tus comentarios, como tus fotos, son tan valiosos por lo que muestran como por lo que insinúan. Y me complace que este pequeño texto haya removido tus neuronas. El abrazo, como siempre, de ida y vuelta.

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  8. Al final pagan niños buenos por... ¿niños espabilados? Muy visual tu micro, me has hecho estar en esa clase.

    Besitos

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    1. Calculo que todos habremos conocido, en nuestra etapa de alumnos, situaciones cercanas a ese tipo de motín. Muchas gracias por venir a verme, Elysa.

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  9. Jajaja, qué bueno Pedro, la pobre profe creo que se quedó en primaria.
    Con tu permiso, me apunto para venir a por más.

    Saludos.

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    1. Estás en tu casa, Enmascarado. Confío en que vengas a menudo.

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  10. Jaja, qué manera de escurrir el bulto tienen los niños y al final recibe el único que colabora en algo en casa....Yo no me di ni cuenta de lo de "señorita", jaja...la edad es lo que tiene. Bien narrado!!

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