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miércoles, 1 de septiembre de 2010

GEMELAS

En principio, el hecho de enamorarme de una mujer que tenía una hermana gemela no debería resultar embarazoso, al margen de la anécdota inevitable. No soy el primero ni el último que pasa por esta situación. Pero reconozco que cuando conocí a la que había de ser mi cuñada experimenté una extraña familiaridad, como si besara a mi novia por segunda vez consecutiva. A ello contribuyó (todo hay que decirlo) la buena disposición con la que ella correspondió a mi saludo, como si aquella no fuera la primera vez que nos veíamos. Y cuando descubrí que la sintonía entre las dos mujeres se extendía a los mínimos detalles de su carácter, dejé a un lado la estabilidad que esa compenetración significara para ambas y empecé a hacerme preguntas que no sabía responder. No pude -aunque lo intenté- dejar de mirar a mi cuñada con el mayor disimulo, cada vez que coincidíamos los tres para tomar unas copas o celebrar un cumpleaños. Ni pude dejar de evocarla haciendo el amor, imaginando que su cuerpo reaccionaría con el mismo abanico de gestos y gemidos que yo ya conocía. Llevé lo mejor que supe la inconfesable obsesión por resolver mis dudas enfermizas, que no menguaron con el paso de los años, y estuve de acuerdo en que -conforme a la educación que me habían inculcado de pequeño- mis pensamientos lascivos merecían un castigo ejemplar. Ahora bien: que la hermana de mi mujer haya acabado enamorándose de alguien idéntico a mí, me parece una condena –a todas luces- excesiva.

23 comentarios:

  1. Después de todo... "las sintonía entre las dos mujeres se extendía a los mínimos detalles de su carácter..." Entonces... ¿no parece lógico que les gustara el mismo tipo de individuo?

    Un abrazo!

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  2. Severa condena el amar a una mujer en dos mitades.

    Abrazos.

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  3. Un placer, como siempre, habitar tus textos.
    Gracias,
    PABLO GONZ

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  4. Yo creo, Nómada, que la lógica femenina y la lógica masculina son dos ramas de la Lógica. Es decir, ya sabes, la Lógica es un tronco que tiene varias ramas, cada una de las cuales va por su lado.

    Me abruma la puntualidad de tus comentarios, que no sé si es belga o es innata. En todo caso, me siento afortunado. Un abrazo.


    Don Pedro, vaya sorpresa. Y menuda es, tu página de microrrelatos. Prometo dejarme caer por ahí. Muchas gracias por tu comentario.


    Pablo, la dicha sería completa si pudiéramos tomarnos un café. A falta de ello, nos habitamos mutuamente, a cual más cómodo. Honrado con tu visita.

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  5. Una sorprendente y exquisita combinación de humor y pensamientos lascivos.Me gustó mucho. Un abrazo.

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  6. Ciertamente, se desea lo que no se puede tener. Me he reído mucho con ese desenlace tan tuyo, que hace honor al título de tu blog.
    Abrazos

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  7. Ya nos tomaremos ese café, Pedro, cuando se dé la circunstancia. Me parece que tendremos muchos temas de los que hablar.
    Otro abrazo,
    P

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  8. En el fondo, muy en el fondo, y en lo que temas de amor se refiere, todos somos un poco gemelos y gemelas, todos tenemos facciones amorosas más o menos parecidas; creo que todos y todas coincidimos en algún sitio, por pequeño y discreto que sea, cuando hablamos de esa irrazonable actividad a la que llamamos amor.
    Por lo demás, ¿qué diferencia hay entre Robert Redfort, Pere Herrero y un servidor? pues la única digna de mención es que Pere y yo –mellizos donde los haya- somos mucho más simpáticos y, por lo que me han dicho, bailamos infinitamente mejor. Enamórense de quien quieran, pero que sepan que ustedes se lo pierden.
    Un petó per tots quatre.

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  9. Un abrazo también para ti, Fabiana. Creo que el humor y la lascivia siempre hacen buenas migas. Es un placer saludarte.


    Estoy de acuerdo, Gemma. Desear lo que no se tiene es tan común como no dar valor a lo que tenemos. Sobre ese desajuste se pueden construir muchas historias. Si las mías te hacen sonreir, puedo decir que tengo lo que deseo. Gracias por tu visita.


    Vamos a ver, Josep: te concedo que tú y yo bebimos unas copas de más el sábado pasado (la ocasión lo merecía). Pero no recuerdo que llegáramos a bailar juntos. Tampoco me cuadra que los demás nos vean como mellizos. Ahora bien, creo que tenemos bastantes puntos en común como para considerarnos complementarios. Es decir, si tú hablas yo me callo. Y si tú no hablas, yo sigo callado porque pienso que no necesitas que te diga nada. Ya ves, hasta qué punto estamos compenetrados. Oye, por cierto, con la tabla de embutidos que sacaste a las 9 de la noche tuviste una idea genial. No te di las gracias entonces, porque ya sabes que hablo poco. Pero te consta.

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  10. Evocar a la gemela de tu pareja cuando haces el amor con ella, ¿con cuál, qué más da?, debe de ser como sentirse cuerdo en la esquizofrenia.
    Siempre me sacas la sonrisa, como poco.

    Un abrazo, Pedro.

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  11. Pedro, he disfrutado mucho paseando por tu blog. No lo conocía, pero te leeré desde ahora.
    Un abrazo.

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  12. Debe ser así, Jesús. Como autor del texto tengo no tengo acceso a todas las respuestas. Eso lo sabe mi personaje, al que compadezco y envidio a la vez. Tu visita, como siempre, de lo más entrañable.


    Belén, celebro que te encuentres a gusto. Luego, con más calma, me explicas lo de ese violencelo y las partituras. También me leeré tus relatos, pero sentado y sin música. Un abrazo.

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  13. Hola Pedro. Me gustaría invitarte, cuando tengas un hueco, a pasarte por mi blog. Me gustaría contar con tu atención y tus sagaces puntos de vista.

    Un cordial y afectuoso saludo.

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  14. No sabes cómo me ha gustado. MI admiración. Besos.

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  15. Muchas gracias, Agus, por la invitación. Te vengo a ver en cuanto pueda. Un abrazo.


    Pues no, Isabel: no sé cómo te ha gustado. Por eso iría bien que me lo explicaras. Pero como ya nos conocemos, me imagino que una vez más he sintonizado contigo. Me alegro una barbaridad. Gracias por tu apoyo.

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  16. Almas gemelas o go-gó. Me encanta, un desenlace perfecto.
    Un abrazo

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  17. Soy puntual sólo cuando el tiempo lo permite... (sonrío).
    Saludos sin deseos de abrumar :-)

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  18. Mery, te digo lo mismo que a Nómada: la perfección es relativa. Al menos, desde el punto de vista del personaje. Ahora bien, desde el punto de vista del autor, es perfecto contar con lectoras como tú.


    Yo también sonrío, Nómada. Gracias, de nuevo.

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  19. Será ficción pero muy verdadera. Creo que fue Mark Twain quien dijo aquello de que una historia gusta cuando parece real, todo lo contrario de lo que es la vida.

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  20. Amaltea, no conocía esa frase de Twain. Seguramente habrá quien prefiera lo fantástico y también tendrá sus razones. No sé decirte el secreto para que una historia guste. Creo que es la búsqueda de ese secreto, lo que me anima a escribir. Como siempre, muy honrado por tu visita.

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  21. Muchas gracias por hacerme pasar un rato muy agradable, fíjate que soy de México, y tengo una hermana de mi misma edad, pero no es mi gemela.... y gracias a Dios, nunca nos hemos enamorado del mismo fulano!

    Un abrazo!

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  22. Gracias a ti, Gabrielle. Disculpa la demora en atender tu comentario. Mi enhorabuena por tu bitácora, tan sensible y llena de imaginación.

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  23. El morbo de "las gemelas" es muy habitual en los hombres.
    Muy buen relato, me ha gustado mucho, sobre todo el final.

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