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miércoles, 30 de junio de 2010

UN ÚLTIMO FAVOR

Al final se ha hecho justicia. El joven de origen desconocido, que ingresó en palacio haciéndose pasar por mozo de cuadra con el objetivo de desenmascarar al asesino de su padre, ha batido en duelo al malvado marqués que, además de arruinar a la familia del muchacho, urdía un plan siniestro para apoderarse del trono de la nación. El rey, en reconocimiento al valor demostrado por el joven paladín, le restituye el título nobiliario que le había sido arrebatado y le hace saber que está dispuesto a concederle lo que desee. El joven se apresura a pedir la mano de su hija, la princesa, de quien está locamente enamorado. Como respuesta, el rey se complace en anunciar de inmediato el enlace de la feliz pareja. El joven aprovecha para pedir que él y su nueva esposa puedan quedarse a vivir en palacio, de manera provisional, mientras duren las obras de reconstrucción del castillo que legítimamente le pertenece. El rey, manteniendo en su rostro la misma sonrisa comprensiva, accede también sin poner objeción alguna. El joven añade que -si no es mucha molestia- les dejen ocupar las dependencias del ala norte, frente al puente levadizo, por donde él debía trepar cada noche para ver a su amada en secreto. El rey, notando ya un ligero dolor de tipo nervioso en la mandíbula, asiente con la cabeza en señal de conformidad. Entonces el joven, abrumado por tanta generosidad, se dispone a pedir un último favor. Pero el rey lo interrumpe diciendo que, aunque sólo sea por cambiar de tema, le gustaría saber exactamente por qué mataron a su padre.

12 comentarios:

  1. A mí me gustaría saber, qué opina la princesa de todo ello...

    De ser yo el rey, a alguien envuelto en un asunto turbio no le dejaría acceso al puente levadizo...

    Así escrito, con una frase detrás de otra, el texto te obliga a no detenerte hasta el final.

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  2. Muy astuto es el joven, quiere el ala norte, claro, si por allí escalaba para ver a la princesa, también podrá desandar el camino cuando vengan mal dadas. Ya se sabe que, en la Corte, el viento cambia de dirección sin avisar.

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  3. Nómada, lamento decirte que la princesa no tiene nada que decir, en las circunstancias que plantea este relato. Hoy sería diferente, pero en la época de los duelos a espada y los lances amorosos de carácter trepador, me temo que las princesas se dejaban llevar, al menos hasta que estuvieran casadas. Luego ya tomaban represalias, claro está.

    No sé si aún estás en Bruselas o si ya has iniciado tus vacaciones. Te deseo un feliz verano, y una vez más agradezco tu comentario.


    Amaltea, ya veo que piensas en todo. Incluso en la continuación de esa película, que como todas las de su género debía acabar con un beso de enamorados. No sé por qué, intuyo que te gusta el cine de Lubitsch. Ya me dirás. Gracias por pasarte por aquí. Un beso muy fuerte.

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  4. Creo que al padre lo mataron por un motivo parecido por el que mataran al hijo. Nada más temido por un rey con princesa que un trepador plomizo; nada más saludable para inaugurar el cortísimo verano pirenaico, que tu relato (palabras que giran como pequeños ventiladores; hacen que circule el aire, son de agradecer).

    Un petó per tots quatre i fins aviat....

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  5. No sé si podré dormir sin saber el último favor que pensaba pedir el jóven paladín, que por otro lado pronto verá como decae el entusiasmo por su amada ahora que no debe trepar para verla.
    Josep tiene razón, te ha salido un cuento muy fresco y saludable.

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  6. Jaja, y también la tiene Araceli. Hace bien ese rey cambiando de tema tan a propósito... Claro que, ahora mismo, no le auguraba yo un futuro halagüeño al pobre rey...
    Un abrazo

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  7. Josep, yo también creo que de tal palo tal astilla, al menos en esta ocasión. Y te agradezco la referencia a los ventiladores. Es muy oportuna en estos días de canícula. Como bien dices, nos veremos pronto. Tan pronto que ya puedes poner las bebidas a enfriar. Un abrazo.


    Araceli, si no puedes dormir dímelo. Pero por otra parte, creo que votarías por un último favor intrascendente. Algo que no hubiera justificado el corte por parte del rey. Ya sabes, siempre mirándolo desde el punto de vista cómico. Gracias por tu comentario, que para mí es tan saludable como mi relato.


    El rey se las ve venir, Gemma. Yo también soy de esa opinión. Creo que el rol de suegro tiene ese inconveniente, al margen de si el yerno es o no un buen partido. Presumo que andas de viaje con Fernando estos días. Un abrazo desde Barcelona.

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  8. Paraece que lo de escalador era un mal da familia...
    Me ha flipado este cuento.
    Un beso
    BB

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  9. Gracias, BB. Resulta que el escalador bien podría ser Tony Curtis, en la película Coraza Negra. Ya sabes, un actor que escalaba paredes como pocos. Agradezco tu comentario.

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  10. Otra joyita, no he podido aguantar la carcajada en el final. He ido visualizando el soberano rostro y sus sutiles cambios a cada petición desde la magnanima alegría hasta la irritación y bueno, yo creo que le hubiera espetado la definitiva pregunta incluso antes. Sonrío

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  11. Yo estoy de acuerdo con Nómada, los tiempos han cambiado y los cuentos deben hacerlo también. :)
    Me ha encantado.

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