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viernes, 1 de enero de 2010

QUEDAMOS EN VERNOS

Hacía tanto tiempo que no sabía nada de mi amigo de juventud, que me he quedado de una pieza al enterarme de que a partir de ahora trabajaremos juntos en la misma empresa. Rápidamente he buscado su destino en la relación de nuevos empleados y lo he llamado por teléfono. Es curioso cómo la voz es lo que menos cambia en las personas: un poco más débil, más ronca, pero manteniendo los matices que la habían fijado en mi memoria. Se lo he comentado y me ha contestado que también mi voz es la de siempre, en términos generales, y qué alegría volver a coincidir conmigo. Enseguida hemos evocado nuestros años de estudiantes, la precariedad, la actitud contestataria, la audacia inconsciente con la que proyectábamos el futuro. Hemos continuado con los rumbos -tan distintos- que tomamos desde entonces y que nos han llevado, de manera diversa, hasta un presente del que no tenemos derecho a quejarnos, aunque buena parte de nuestra energía se ha perdido en el camino. Así hemos ido pasando revista a todos los asuntos pendientes, y al final hemos quedado en vernos hoy mismo, para comer juntos a la salida del trabajo. Al colgar el teléfono, aún con la sonrisa en los labios, me he dado cuenta de que, en realidad, ya nos hemos dicho todo lo que había que decir.

18 comentarios:

  1. El reencuentro con amigos de juventud deja un sabor de boca agridulce. Es agradable viajar al pasado, a aquellos que fuimos. Pero a veces el viaje duele.
    Que tengas un buen año, Pedro.

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  2. Un buen año también para ti, Araceli, a quien igualmente considero experta en viajes espacio-temporales. Esos viajes de los que no podemos prescindir porque, aunque a veces sean agridulces, nos deparan toda suerte de conocimientos. Gracias por tu puntual comentario.

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  3. Las reminiscencias pueden engañarnos sólo cuando el presente nos bosqueja irrealidades…
    FELIZ AÑO PEDRO, QUE SE INICIE COLMADO DE PAZ Y ALEGRÍAS .
    Saludos cordiales.

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  4. Fabiana, si empiezas el año con pensamientos tan profundos no sé cómo lo acabarás. Mejor dicho, sí que lo sabré porque sigo puntualmente tu trayectoria. Que 2010 sea también provechoso para ti y los tuyos. Gracias por tu apoyo. Un abrazo.

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  5. ¿Cómo calificarías esa relación? ¿Antigua? ¿Recuperada? ¿Agotada? ¿Nueva? Quién sabe, a lo mejor ese personaje inesperado, que reaparece en nuestra vida trayéndonos ecos del pasado, viene a cambiar el presente. Quién sabe. Un abrazo y FELIZ AÑO.

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  6. Antonio, la idea que trabajo en este relato es la de un desencuentro amistoso. Más que una relación nueva planteo la dificultad de reanudar lo que antaño unió a dos personas, que han cambiado con el paso de los años. Seguramente tienes razón y esa nueva situación, con ecos del pasado llegará a cambiar el presente. Gracias por tu comentario y asimismo deseo que pases un feliz y estimulante 2010.

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  7. Hay descubrimientos escalofriantes, por cotidianos que sean.
    En algunos reencuentros, lo más positivo es el propio reencuentro, chapotear un poco en el pasado sabiendo que no salpicará al presente.
    Que tengas un feliz año, con más hallazgos que reencuentros.

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  8. Bárbara, coincido contigo en valorar lo cotidiano, por escalofriante que sea. Y bienvenido sea el chapoteo, que también educa lo suyo, aún a riesgo de salpicaduras. Buen año, también para ti.

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  9. Felíz Año, Pedro. Decir del texto que es gratamente esperanzador. Se han dicho todo, pero a partir del encuentro es posible vengan más cosas, más experiencias compartidas, o no. En todo caso, eso sería otra historia.

    Abrazos,
    Montse.

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  10. Probablemente la amistad, ese encaje de bolillos, esa precisa forma de saberse uno entre otros, ese capotazo al toro que lleva tu nombre y enviste sólo, se sustenta más en lo que queda por decir que en lo dicho; lo que sucede es que a menudo confundimos ese arte con el torpe aturdimiento de lo cotidiano, con ese roce de pollo en incubadora.
    Mi querido amigo, tu relato me he hecho pensar en lo mucho que, afortunadamente, no nos hemos dicho –todo eso que sin saber, compartimos y sabemos-.
    Un petó.

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  11. Montse, esa otra historia debería convocar un nuevo misterio, en todo caso. Me alegro de que concedas tanta importancia a la esperanza como a los malos augurios, ya que mi intención era dejar el final ligeramente abierto. Un placer hallarte de nuevo. Que el nuevo año te traiga más encuadres para compartir.

    Josep, en nuestro caso, lo que aún no hemos compartido nos une tanto como lo que ya sabemos el uno del otro. Gracias por estar al alcance.

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  12. Pero nadie dice mas que cuando se mira a los ojos. No?

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  13. Lo cierto, Helena, es que los ojos siempre tienen algo más que decir, tal vez porque no solemos prestar atención a ese tipo de mensajes. Fíjate que hay expertos en leer los labios de una persona a distancia, pero (que yo sepa) nadie puede enseñarnos a leer una mirada, más allá de nuestra propia intuición. Gracias por leerme. Un abrazo.

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  14. A mí me ha invadido la sensación de que, a raíz de ese reencuentro entre viejos amigos, es muy posible que descubran más allá de la apariencia según la cual apenas si habrían cambiado, que son dos personas radicalmente distintas; aunque sólo sea por el hecho de que lo que vivieron después terminara siendo mayor que lo compartido entonces por ellos...
    Besos

    PS: Claro que si lo único que les apetece es encontrarse sólo con aquel muchacho que conocieron, la cosa cambia...

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  15. Muy bien expresado, Gemma. Esa misma sensación la he tenido yo en circunstancias parecidas, y de ahí tomé la inspiración para este relato. Suele ocurrir que los reencuentros obligan a empezar a partir de cero, sin que parezca importar todo lo compartido anteriormente. Gracias por tu visita.

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  16. Pues te entiendo perfectamente. La vida resumida en una conversación, un esbozo mas que suficiente.
    Un abrazo

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  17. Éso suele pasar. Aunque a veces sorprende la relajación con que se aborda charlar de la ´´ultima película que has visto o de la anécdota que viviste camino de la cita, cuando ya te has contado la vida. Ahora toca hacer presente y comprobar si la compañía merece la pena todavía.

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  18. Suele ocurrir que no es posible reanudar las amistades antiguas. Lo que antaño estaba unido se ha separado de una manera irreparable.
    Muy profundo, me ha gustado.

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