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martes, 1 de septiembre de 2009

REGALO PERRO

Por no poder atender. Pastor alemán, rubio, precioso, con el morro azabache, muy inteligente y amante de los juegos en el parque. Atiende al nombre de Bronco. Lo adoptamos de cachorro, mi mujer y yo, y ha sido siempre un miembro más de la familia. Solía llamar la atención cuando iba por la calle (mi mujer) y por ello lo entrenamos para que acudiera en su defensa. Pero sus gustos exclusivos (los del perro) nos llevaron a gastar más de lo necesario, y hacía tiempo que soportábamos algunas privaciones, que tarde o temprano habían de pasarnos factura. Por eso tuve que darles una paliza (primero al chucho, luego a mi mujer), y era natural que los dos se pusieran en mi contra. Aunque al volver del trabajo yo seguía encontrando mis pantuflas en la alfombra (descubrí que se turnaban para dejarlas allá). Pero una familia no funciona bien si hay grietas insondables detrás de los gestos amistosos. Las broncas fueron en aumento, y últimamente hablábamos los tres el mismo idioma. Así no hay quien se entienda. Una noche en que discutíamos (el perro y yo), mi mujer me preguntó a quién le ponía el bozal y la correa. No pude más, quise matarlos a los dos, pero Bronco supo defenderse a tiempo. Ahora se ha quedado sin dueño, porque en la cárcel no permiten animales fuera de las celdas. También regalo todos sus complementos.

5 comentarios:

  1. Me gustó el micro. Refinado sentido del humor ( que se descubre también en los comentarios blogueros de este autor ). Enhorabuena, por estas letras cargadas de alegría. Saludos

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  2. Hola bonic,
    Como ya va siendo habitual, encaje de bolillos con el que consigues hacer de lo poco mucho.
    Como ya va siendo habitual, un placer leerte.

    Petons.

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  3. Devuelvo tu visita y me encuentro con este blog cargado de humor fino y letras bellamente encadenadas.
    Tu relato es un regalo para los lectores.
    Un saludo
    Mery

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  4. Una maravilla del absurdo y el desternille, qué bien hecho. Estupendo, y sigo riéndome...

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